por Imelda Ramírez Chávez
Había una vez, en un parque, una hermosa joven con un vestido blanco. Su nombre era Nancy. Siempre tocaba a su perro de color cacao con mucha suavidad. También allí se encontraba un joven llamado Carlos, a quien le gustaba jugar waterpolo. Él quería muchísimo a Nancy y cuando la veía pasar siempre suspiraba por ella. Siempre quería dialogar con ella pero no se atrevía porque era extremadamente muy tímido.
Entonces siempre se le rompía su corazón cuando pasaba cerca de ella pero ni siquiera lo veía...
Había una vez, en un parque, una hermosa joven con un vestido blanco. Su nombre era Nancy. Siempre tocaba a su perro de color cacao con mucha suavidad. También allí se encontraba un joven llamado Carlos, a quien le gustaba jugar waterpolo. Él quería muchísimo a Nancy y cuando la veía pasar siempre suspiraba por ella. Siempre quería dialogar con ella pero no se atrevía porque era extremadamente muy tímido.
Entonces siempre se le rompía su corazón cuando pasaba cerca de ella pero ni siquiera lo veía...